Fiesta de la Inmaculada Concepción de María            (Lucas 1, 26-38. 

Padre Juan José Palomino del Alamo

 

María vive muy despierta, receptiva siempre al mensaje de Dios, escuchando y hablando lo justo, 
constantemente en movimiento; llevando o visitando vive su entrega desde el principio hasta el final 
al pie de la cruz.
En esta hermosa fiesta de nuestra Madre, la Virgen, agradeciendo al Padre Dios el misterio de la
Inmaculada Concepción de María, analizamos la escena del evangelio de hoy, la ANUNCIACION.
1º "Alégrate, llena de gracia". Este saludo del ángel comprende:
- Exhortación del ángel a María a estar alegre, porque en ella se cumplen las promesas de Dios.
- Al recibir María el "favor de Dios", la llama "llena de gracia" en vez de por su nombre de María. Las
palabras del ángel son: "Alégrate, llena de gracia".
- El Señor está de su lado: "Ha encontrado gracia ante Dios". Todo sucede bajo el amor libre y gratuito 
de Dios.
- Dios confía en María. Ella es dócil a su palabra y también ella confía en Dios, porque es creyente. No
hay temor sino entrega confiada para colaborar con Dios.
- El don de la encarnación es obra del Espíritu. El hijo, su Hijo, será llamado Hijo del Altísimo.
- El don de la maternidad de María es más don para la humanidad que don personal. Es el carisma, 
dado a María, para beneficio de la humanidad.
- María acepta la voluntad de Dios -es la creyente- y se llama esclava/sierva, como signo de su 
pertenencia a Dios.Hace suya (es decir, cumple) la voluntad de Dios con su fe y con su vida diaria.
- La gratuidad del amor de Dios: es la primera y última palabra. No podemos aceptar el designio de paz y 
amor de Dios, si no lo hacemos carne en nuestra tarea de cada día, si no nos libramos de 
comodidades mezquinas, si no arriesgamos como María.
2º Miramos hoy a María como milagro de la gracia de Dios, que la amó por su pequeñez y por su fe. Y 
ella, María, es como un capullo, que se abre al soplo del Espíritu. Es la mujer del silencio y de la 
escucha.
- Rebosantes de esperanza, como María, nos preparamos con ella, para celebrar el nacimiento de su Hijo
y Salvador, Jesús.
- Pedimos al Padre, lleno de misericordia, que nos ha dado a María por Madre, que nos parezcamos a ella 
en la fe, en la docilidad y en el amor para que Jesús nazca también en nosotros.
- Nos dejamos -como creyentes- encarnar por la Palabra de Dios. Recibimos así el anuncio (somos
evangelizados) y lo hacemos llegar, lo anunciamos (somos evangelizadores) al pueblo. "Lo que 
importa no es tanto alabar lo admirable. cuanto imitar lo imitable".
3º Con Juan de la Enina rezamos a María:
"Pues que tú, Reina del Cielo, / tanto vales, / da remedio a nuestros males".
Y en la Vísperas de hoy así cantamos a la Inmaculada:
"Decir que pudo y no quiso / parece cosa cruel,
y, si es todopoderoso, / ¿con vos no lo habrá de ser?
Que honrar al hijo en la madre / derecho de todos es, y ese derecho tan justo, / ¿Dios no lo debe tener?
Porque es justo, porque os ama, / porque vais su madre a ser, os hizo Dios tan purísima, / como Dios merece y es. Amén."

Fuente: AVMradio.org